De los floppy disk a los pen drives

Siempre se ha dicho que la tecnología evoluciona muy deprisa. Hace apenas unos años no era habitual ver móviles por la calle y ahora lo extraño es cuando alguien te dice que no tiene uno. De hecho, lo extraño es tener un aparato que sólo sea “teléfono móvil” ya que lo más probable es que, además de tener otras aplicaciones como cámara de fotos o de video, tu teléfono móvil también te permita conectarte a internet, sin mencionar los nuevos tablets. A nivel informático el tema es casi más acentuado. ¿Recordáis cuando llevábamos varios disquetes en la mochila para grabarnos un programa? ¿Y cómo luego nuestro “gran ordenador” nos iba pidiendo introducir los “floppy disk” uno a uno en un orden establecido? Parece que hace mucho, pero en realidad estos discos de 3½" se inventaron en 1983. Antes había otros sistemas, por supuesto, pero una servidora no llegó a utilizarlos...

Tras esto nació el CD, con la intención de facilitar la tarea... sin embargo, aún seguía siendo algo incómodo cargar con varios CD’s para grabar datos y más aún si era necesario borrar la información o sobreescribirla...

Y entonces apareció él... Apareció una cosita llamada memoria USB o pendrive o memory stick. En un principio su capacidad era de 16Mb, pero rápidamente ésta ha ido incrementando, de 256 a 512 Mb y luego 1Gb, 2Gb, 16Gb, 32Gb... y la rueda sigue rodando... Sólo como dato anecdótico: con una memoria USB de sólo 1Gb, que ahora se considera casi lo mínimo, se puede almacenar la misma información para la que hace apenas unos años se necesitaban 900 disquetes...

Pero como la sociedad siempre va más allá... no sólo puede ser que llevemos un "memory stick" con una gran capacidad en nuestro bolso, mochila o bolsillo, sinó que además, probablemente será una memoria USB personalizada que además es posible que ni siquiera parezca que lo es. Así pues, ahora tenemos al alcance de nuestra mano, memorias que parecen llaves y que podemos colgar de nuestro llavero, o que parecen (y de hecho también son) bolígrafos, o que a primera vista son como las tarjetas de crédito...

Y es que la sociedad avanza a pasos de gigante. Yo misma he vivido esta evolución: ir cargada de disquetes al instituto para pasarlos a una compañera para que completara un trabajo o me copiara un juego, usar CD’s para instalar un programa estando en la facultad, llevar una memoria USB llave en el llavero de la oficina... Y que conste, que soy de finales de los 70...

Jóvenes [email protected] de hoy, ¿no os parece sorprendentemente interesante y peculiar este mundo?

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